Corfrisa es, desde
hace más de medio
siglo, uno de los
depósitos frigoríficos
de primera línea del
Uruguay, por su
capacidad de almacenamiento y por la
calidad de su servicio. La cartera de
clientes, incluye las principales
empresas productoras de alimentos
de origen animal y vegetal, dedicadas
a la exportación, importación y a
atender el mercado interno. Hay una
amplia gama de productos
almacenados: carne, productos del
sector hortifrutícola, lácteos,
alimentos congelados, cada uno con
sus requisitos particulares de
temperatura y humedad.
Para todo el movimiento de mercaderías
se utilizan autoelevadores (a
combustible y eléctricos), montacargas
y paleteras eléctricas. Cuenta en
definitiva con un importante parque
de equipamiento de tracción eléctrica.
Para tener operativa toda la flota
en forma eficiente, es fundamental
una buena gestión de carga de las
baterías.
Es
sabido que una batería con una mala gestión de cargas, puede
fácilmente ver disminuida su vida útil a la mitad o aún menos...
Teniendo en cuenta que las baterías utilizadas tienen un costo
de algunos miles
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de dólares, perder la mitad de su vida útil, duplica el costo
de reposición de baterías y con un parque importante de baterías,
estamos hablando de decenas de miles de dólares. Es necesario
que el personal centre su atención en el manejo de mercadería
para poder asegurar así una óptima calidad de servicio al
cliente. Para ello es indispensable que el proceso de carga
de baterías no distraiga al personal de su actividad principal.
Debe pues estar controlado electrónicamente, realizando su
propia gestión del proceso de carga, brindando además información
valiosa que permita verificar permanentemente que las baterías
se retiran de los cargadores en óptimas condiciones de carga.
Realizado un estudio de los cargadores existentes se verificó
que:
1. Los cargadores electrónicos de última generación cumplían
con los requisitos, pero con ciertas limitaciones.
2. Los demás cargadores no cumplían los requisitos, a pesar
de disponer de etapa de potencia adecuada, el “control electrónico”
era insuficiente y debía ser compensado con una dedicación
adicional del personal, que debía ser calificado para esta
tarea.
3. La diversidad de marcas, complica la operativa de los cargadores
y sobretodo las tareas de mantenimiento. Teniendo en cuenta
el trabajo en 3 turnos, todos los días del año, el segundo
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punto representa un costo de mano de obra y una complejidad
considerable.
Esto determinó que se debía tomar una acción inmediata. Teniendo
en cuenta el costo de sustituir todos los cargadores que no
eran de última generación y el hecho señalado en el primer
punto, se desestimó esta opción.
También incidió en esto el tercer punto; la mayor complejidad
electrónica, implica tener plaquetas de circuitos de repuesto
para cada modelo y complica el mantenimiento, sea este interno
o externo.
El Departamento de Ingeniería (Ing. Ricardo González Badano
e Ing. Alvaro Acevedo), consciente de todo esto, se planteó
la posibilidad de realizar un reciclaje de los cargadores,
aprovechando la parte de potencia existente y agregando un
control electrónico que cumpliera con los requisitos mencionados.
Se decidió diseñar y construir un prototipo de control electrónico
basado en un LOGO!. Se llegó así a una solución que tenía
además el atractivo del bajo costo, de
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